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Brianna Fruean: «Mujeres y niñas llevan la peor parte del cambio climático»

«El 80% de las desplazadas y los desplazados por desastres relacionados con el clima son mujeres«. así fue señalado por las voceras y activistas de todo el planeta que se dieron cita en la Conferencia sobre el Cambio Climático 2021, realizada en la ciudad de Glasgow Escocia.

Durante la plenaria titulada Dia de la Mujer en la COP26, las activistas denunciaron que el calentamiento global no es neutral en cuanto al género. Especialmente tras el anuncio de que los compromisos asumidos durante la agenda climática son tan mínimos «que el planeta sigue camino a la catástrofe».

Las mujeres de los países en desarrollo suelen ser las primeras en responder a la gestión del capital medioambiental que las rodea. Desde la recogida de agua para cocinar y limpiar, el uso de la tierra para pasto del ganado, a la búsqueda de alimentos en ríos y arrecifes, y la recogida de leña, las mujeres de todo el planeta utilizan e interactúan a diario con los recursos naturales y los ecosistemas.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y otras agencias de la ONU, también son las primeras en sentir los efectos del cambio climático cuando tienen que recorrer distancias cada vez más largas para encontrar lo que necesitan para alimentar a sus familias.

Asimismo, aunque la degradación del medio ambiente tiene graves consecuencias para todos los seres humanos, afecta especialmente a los sectores más vulnerables de la sociedad, principalmente a las mujeres, cuya salud es más frágil durante el embarazo y la maternidad.

Y a pesar de todo ello, el reconocimiento de lo que las mujeres aportan o pueden aportar a la supervivencia del planeta y al desarrollo sigue siendo limitado. La desigualdad de género y la exclusión social no hacen más que aumentar los efectos negativos de una gestión medioambiental insostenible y destructiva para las mujeres y las niñas.

La persistencia de normas sociales y culturales discriminatorias, como el acceso desigual a la tierra, al agua y otros recursos, así como la falta de participación de las mujeres en las decisiones relativas a la planificación y la gestión de la naturaleza, hacen que a menudo se ignoren las enormes contribuciones que estas pueden hacer.

La migración apenas figura en la agenda de la cumbre climática de la ONU, pero a medida que aumentan los impactos climáticos, más personas se verán obligadas a abandonar sus hogares en busca de seguridad y dignidad. Sin embargo, las políticas actuales ven a los actores corporativos beneficiándose del aumento del gasto público en estas políticas.

«Es necesario detener a estas empresas, sus financistas e inversores que ya se están beneficiando de la miseria de los demás y aquellos que se están preparando para hacerlo en un futuro próximo. Necesitamos un enfoque del desplazamiento vinculado al clima que se base en la equidad y la dignidad y que trabaje para promover los derechos humanos para todos ” determinó al cierre de la jornada la  activista climática samoana Brianna Fruean.

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